lunes, 18 de junio de 2018

Zague es dios… ¿y Paola?


México es un país machista, misógino, donde el hombre es el chingón, el proveedor, el dominante, el que las puede todas. El albur, tan mexicano, es una “esgrima verbal” donde se necesita tener florete para poder debatir, no importa que la homosexualidad esté siempre latente en tal diatriba. El que recibe es el gay, el que da no, para nada, ese sigue siendo macho alfa lomo plateado, barba de guardabosques, voz de espartano, espada de gladiador, furia de titán, que le da pesadillas a Freddy Krueger y que se mete al panteón de noche…

Así, hace unos días, mi Luis Roberto Alves “Zague”, famoso futbolista ochentero y esposo de la periodista Paola Rojas, apareció en un video en internet y se convirtió en una deidad. De “Zaguinho” pasó a “Zagazo”, es el héroe nacional de moda, está todas las conversaciones, es el ejemplo a seguir, todos quieren ser como él.

Mientras, Paola Rojas es blanco de ofensas, ataques, críticas, agresiones, insultos, desprecios y toda clase de barbaridades por parte de las benditas redes sociales, ¡por algo que hizo su pareja! Mucho imbécil haciéndose el chistoso. Y otros tantos atacando sin identidad. Porque así es bien fácil, así se avienta la piedra y se esconde la mano. Así, desde la comodidad que da el anonimato, se puede lapidar a una mujer nada más por el simple hecho de serlo, nada más porque sí, nada más por no dejar, por sacar las frustraciones y mostrar el tremendo odio que representa no ser o no tener lo que Paola: es guapa, exitosa, talentosa, inteligente, simpática, decente, muy trabajadora, muy culta, súper preparada y mil cualidades más. Machismo y misoginia al más alto nivel. ¡Viva México!

¿Y si la del video hubiera sido ella? Seguro ya pensaron en, por lo menos, tres adjetivos… ¡Qué tristeza! ¡Cuánta vergüenza!

Obituario: Este arroz no se ha cocido… De mí se acuerdan.

lunes, 11 de junio de 2018

Ahí vienen las s(elecciones)


Mucha gente dice que este arroz ya se coció, sin embargo, aún no se dice la última palabra, ni se cuenta la última boleta. Todo puede pasar, cualquier cosa puede suceder.

Por lo pronto, se viene el distractor más grande que la industria del entretenimiento nos puede regalar, la copa del mundo de fútbol, el mundial de Rusia. A partir de este jueves y durante un mes, todo mundo dejará de ser experto en política para convertirse en director técnico.

Y nos va a servir, a todos, para olvidarnos un poquito del bullicio y de la falsa sociedad, de los ataques y las promesas, de los mesías y los iluminados, de los genios y de los traidores, de los vulgares raterillos y de las mosquitas muertas, de los mocha manos y de los futbolistas candidatos…

Que nos sirva para darle la verdadera dimensión al paquete que se nos viene encima, que nos sirva para reflexionar muy bien, pero muy bien, nuestro voto –lo cual es un hermoso cliché, pero los clichés siempre son crudas verdades-.

Mientras, apoyemos a los que nos representan en Rusia, aunque hagan fiestas con chicas, de esas buena onda, aunque el técnico ponga al Chicharito de defensa lateral. Aunque no confiemos en ellos. Al final, aunque sea en el clóset, todos esperamos buenos resultados, todos queremos gritar muchos goles verdes, no me digan que no. Todos vibramos con el himno y nos enojamos si pierden. Todos seguimos mentándole la madre a Robben y maldiciendo a Donovan y a Maxi Rodríguez.

En fin, ojalá este oasis nos sirva para descansar tantito del mundillo político, de su desierto de propuestas y el maremoto de ataques y estupideces dignas de cualquier circo de pueblo.

Obituario: Yo, la verdad, sí confío en que Brasil nos gana en el cuarto partido.

martes, 22 de mayo de 2018

Chango con cuchillo


La verdad es que el señor Jaime Rodríguez Calderón, el “Bronco” resultó un personajazo. Alguien le dijo –quizá su misma conciencia- que se lanzara por la presidencia de la república. Y se puso a recabar firmas, muchas chuecas, según dicen, y luego, con el puñal entre los dientes, se arrojó a hacer campaña…

Es un excelente candidato. Aunque no tiene foco, aunque no aparece en los medios, aunque nadie lo pela, aunque es un cero a la izquierda de los otros tres candidatos, cuando tiene el reflector lo aprovecha mejor que nadie.

Comenzó con el asunto de cortarle la mano a los corruptos, luego, el chango agarró el cuchillo y se destapó de linda manera. Fue a “Tercer grado” a reírse de los periodistas que lo entrevistaban, los hizo enojar, les dijo “paleros”. Él no se equivoca, todo lo hace bien. Se la pasa provocando a los otros candidatos –quienes no le dan acuse de recibo, ¿para qué?- y los llama “ratas”. Tiene la solución para todo, puras ocurrencias, soluciones tajantes, absurdas, estúpidas, ideas locas que solamente caben en alguien como él. Dice que está jugando de extremo por izquierda y que ya metió tres goles, que en debate le hizo al Papa porque los hizo abrazarse –no es cierto, solamente se dieron la mano-.

Es, simplemente, un chivo en cristalería, rompiendo todo lo que se le atraviese. Y se siente bien, en su hábitat, está contento. Raymundo Rivapalacio dice que es una versión tropical de Donald Trump. Y no le falta razón, el regio es polémico, peleonero, valemadrista, echado para adelante, incendiario. Confronta, incita, azuza, cuchilea. Es un candidato, pues, tiene todas las características que debe tener un aspirante. Este vato, en otras circunstancias, con un buen respaldo, estaría en los cuernos de la luna.

Entendámonos bien: No digo que sea buen gobernante, pero para nada. De hecho es malísimo, pregunten en Nuevo León. Pero como candidato es lo máximo, ¿se acuerdan de Vicente Fox? Pues ni más, ni menos.

Obituario: Este que escribe se va de vacaciones, nos leemos en quince días.