lunes, 11 de junio de 2018

Ahí vienen las s(elecciones)


Mucha gente dice que este arroz ya se coció, sin embargo, aún no se dice la última palabra, ni se cuenta la última boleta. Todo puede pasar, cualquier cosa puede suceder.

Por lo pronto, se viene el distractor más grande que la industria del entretenimiento nos puede regalar, la copa del mundo de fútbol, el mundial de Rusia. A partir de este jueves y durante un mes, todo mundo dejará de ser experto en política para convertirse en director técnico.

Y nos va a servir, a todos, para olvidarnos un poquito del bullicio y de la falsa sociedad, de los ataques y las promesas, de los mesías y los iluminados, de los genios y de los traidores, de los vulgares raterillos y de las mosquitas muertas, de los mocha manos y de los futbolistas candidatos…

Que nos sirva para darle la verdadera dimensión al paquete que se nos viene encima, que nos sirva para reflexionar muy bien, pero muy bien, nuestro voto –lo cual es un hermoso cliché, pero los clichés siempre son crudas verdades-.

Mientras, apoyemos a los que nos representan en Rusia, aunque hagan fiestas con chicas, de esas buena onda, aunque el técnico ponga al Chicharito de defensa lateral. Aunque no confiemos en ellos. Al final, aunque sea en el clóset, todos esperamos buenos resultados, todos queremos gritar muchos goles verdes, no me digan que no. Todos vibramos con el himno y nos enojamos si pierden. Todos seguimos mentándole la madre a Robben y maldiciendo a Donovan y a Maxi Rodríguez.

En fin, ojalá este oasis nos sirva para descansar tantito del mundillo político, de su desierto de propuestas y el maremoto de ataques y estupideces dignas de cualquier circo de pueblo.

Obituario: Yo, la verdad, sí confío en que Brasil nos gana en el cuarto partido.

martes, 22 de mayo de 2018

Chango con cuchillo


La verdad es que el señor Jaime Rodríguez Calderón, el “Bronco” resultó un personajazo. Alguien le dijo –quizá su misma conciencia- que se lanzara por la presidencia de la república. Y se puso a recabar firmas, muchas chuecas, según dicen, y luego, con el puñal entre los dientes, se arrojó a hacer campaña…

Es un excelente candidato. Aunque no tiene foco, aunque no aparece en los medios, aunque nadie lo pela, aunque es un cero a la izquierda de los otros tres candidatos, cuando tiene el reflector lo aprovecha mejor que nadie.

Comenzó con el asunto de cortarle la mano a los corruptos, luego, el chango agarró el cuchillo y se destapó de linda manera. Fue a “Tercer grado” a reírse de los periodistas que lo entrevistaban, los hizo enojar, les dijo “paleros”. Él no se equivoca, todo lo hace bien. Se la pasa provocando a los otros candidatos –quienes no le dan acuse de recibo, ¿para qué?- y los llama “ratas”. Tiene la solución para todo, puras ocurrencias, soluciones tajantes, absurdas, estúpidas, ideas locas que solamente caben en alguien como él. Dice que está jugando de extremo por izquierda y que ya metió tres goles, que en debate le hizo al Papa porque los hizo abrazarse –no es cierto, solamente se dieron la mano-.

Es, simplemente, un chivo en cristalería, rompiendo todo lo que se le atraviese. Y se siente bien, en su hábitat, está contento. Raymundo Rivapalacio dice que es una versión tropical de Donald Trump. Y no le falta razón, el regio es polémico, peleonero, valemadrista, echado para adelante, incendiario. Confronta, incita, azuza, cuchilea. Es un candidato, pues, tiene todas las características que debe tener un aspirante. Este vato, en otras circunstancias, con un buen respaldo, estaría en los cuernos de la luna.

Entendámonos bien: No digo que sea buen gobernante, pero para nada. De hecho es malísimo, pregunten en Nuevo León. Pero como candidato es lo máximo, ¿se acuerdan de Vicente Fox? Pues ni más, ni menos.

Obituario: Este que escribe se va de vacaciones, nos leemos en quince días.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Segundo tiempo


Faltan 45 días para las elecciones, los que saben dicen que hoy empieza el segundo tiempo, que Andrés Manuel va ganando por goleada, pero que, como en el fútbol, cualquier cosa puede pasar, que el último minuto también tiene sesenta segundos.

Aquí el asunto es que, si el que va arriba en el marcador se va a replegar y va a meter el camión al área o si piensa seguir yendo al frente para anotar más goles y acrecentar su, de por sí, ya amplia ventaja. No lo sabemos, lo que sí sabemos es que, al final del primer tiempo se le fueron encima y que, aunque aguantó el cero en su portería, terminó dando pases malos, equivocándose en la salida y fallando los cambios de juego. Insisto, a pesar de tales yerros no recibió gol y su ventaja sigue intacta. 

Eso sí, a partir de hoy, los contrarios se van a ir con todo sobre la portería rival, le van a tirar de todos lados, van a mandar peligrosos centros al área y no faltarán las “diagonales matonas”. Ya vimos un tiro libre, faltan dos, y ahí el puntero no pone barrera, se muestra sin espinilleras y se deja golpear (o no sabe quitarse los golpes). Quizá ahí pueda recibir un par de goles, su media de contención no es muy buena.

Y su delantera se ve con miedo, se ve desconfiada, no dribla, no le entra al “uno a uno”, tira y luego se repliega, esconde el pie, se tira al piso, pide falta y se revuelca. El árbitro no le hace caso, “¡juegue!” 

Tiene a la grada muy dividida, la cabecera y la general son suyas, se le entregan con porras, banderas y cánticos. El resto del estadio está fraccionado entre los otros cuatro. Empieza la segunda mitad, el juego se va a poner aún más interesante…

Vamos pues a la parte complementaria, a ver si el superlíder no vuelve a perder el juego en el último minuto, como ya le ha pasado en los dos anteriores partidos. 

Obituario: Habrá final en el cielo y en el infierno. Yo, esta vez, me considero ateo.