martes, 9 de agosto de 2016

El miedo no anda en burro



Hace unos días, el todavía gobernador de Veracruz, Javier Duarte, acudió a las oficinas de la PGR a denunciar al que será su sucesor, Miguel Ángel Yunes… ¿la razón? Enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Ajá, “el comal le dijo a la olla”.

El pleito, por supuesto, va para largo. Yunes, cuando se enteró que había ganado la elección, lo primero que dijo fue que va a meter a la cárcel al gobernador Duarte. Acto seguido, don Javier atacó con sacar todos los trapos al sol y ponerlos en el tendedero del otro.

Entre bomberos no se pisan las mangueras, pero estos dos distinguidos veracruzanos están en medio de un incendio e insisten en quemar al odiado rival.

Duarte aseguró que Yunes Linares no tiene calidad moral para acusarlo de tener propiedades millonarias. De acuerdo. ¿Pero Duarte sí la tiene para acusar, de lo que sea, a Yunes? El dice que sí, “como no debo nada no temo nada, estoy abierto a que se haga cualquier tipo de investigación en lo que se refiere a mí y mi familia”, dijo el gobernador. 

Ya veremos qué pasa en diciembre, cuando tome posesión el nuevo gobernador, enemigo casado de todo lo que huela a Duarte. Por lo pronto, el góber ya se puso su curita antes de que le salga el grano, no vaya siendo. La guerra sigue y esperemos una nueva denuncia por parte de cualquiera de los dos. Quizá esta semana se acusen de que usan un perfume muy chafa o de que se metieron a la fila de las tortillas cuando tenían trece años. No lo sé, cualquier cosa sirve. Hay que tirar patadas, aunque sean de ahogado. Dicen que el miedo no anda en burro, ¿entonces en qué viaja? ¿En tranvía? Puede ser, y en Veracruz había uno bien bonito.

Obituario: La nariz de Oribe será el pretexto perfecto para que el “Potro” Gutierrez explique su fracaso. De mí se acuerdan.



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