miércoles, 26 de mayo de 2021

¿Abrazos, no balazos?

 

 

Hace unos días, el jefe del Comando Norte de Estados Unidos, el general Glen VanHerck, estimó que los cárteles del crimen organizado operan en alrededor del 30 al 35 por ciento del territorio mexicano, "en áreas que son con frecuencia ingobernables", así de simple, ni más, ni menos.

En ese mismo sentido, el ex embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, acusó al presidente López Obrador de adoptar una actitud de “pasividad” y de “dejar hacer” a los cárteles del narcotráfico en nuestro país, el presidente, fiel a su estilo, respondió que su gobierno es humanista: “Son concepciones distintas. A lo mejor en Estados Unidos piensan de otra manera, el ex embajador Landau, que hay que arrasar, que hay que aplicar exterminio, masacrar, nosotros no, tenemos una concepción distinta, nuestro gobierno es humanista y queremos conseguir la paz con justicia”.

Pues sí, pero la que extermina, masacra y arrasa es la violencia que todos los días sufren los candidatos políticos que participan en la elección del próximo 6 de junio en nuestro país.

Con el asesinato de la candidata de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Moroleón, Guanajuato, Alma Barragán, suman 88 los políticos asesinados en el proceso electoral de 2021, de estos asesinatos, 34 fueron de aspirantes y candidatos a puestos de elección popular. Según cifras de la consultora Etellekt, de los 34 aspirantes y candidatos asesinados, 29 pretendían competir por puestos del ámbito municipal (alcaldías, regidurías y sindicaturas). De éstos, el 89% eran opositores a los alcaldes de los municipios que buscaban gobernar o representar.

“Abrazos, no balazos”, dijo Andrés Manuel López Obrador cuando asumió la presidencia de México, el 1 de diciembre de 2018, y anunció una estrategia de seguridad diferente a la de gobiernos anteriores.

En adelante para combatir la violencia se utilizarían, sobre todo, programas sociales, educación y la promoción de empleos.

"Abrazos y no balazos", dijo López Obrador. Pero casi dos año y medio después la realidad parece obligarlo a cambiar de planes…

Obituario: Cruz Azul, ésta es la buena… No hay mal que dure 24 años…

 

miércoles, 19 de mayo de 2021

Diego, desde la resistencia



La verdad es que nunca se han querido, ni siquiera se caen bien. Recuerdo aquél “debate” del año 2000, la discusión que ambos tuvieron hace 21 años en un programa de Joaquín López-Dóriga, Andrés Manuel López Obrador con su discurso de siempre, insultando, denigrando, increpando, hablando de la corrupción, de la mafia del poder, del pueblo bueno y santo, etcétera. Ya nos lo sabemos, ¿no? Y Diego Fernández de Cevallos en lo suyo, defendiendo sus puntos y tratando de lidiar con un necio, esfuerzo inútil. Por supuesto aquella plática no llegó a nada. Muchos dicen que el hoy presidente “ganó” aquélla disputa, la verdad no tengo idea de dónde pueden sacar esa conclusión, pero bueno, cada quién. Desde entonces, y desde antes, Andrés Manuel y Diego han intercambiado una serie de señalamientos de todos colores y sabores. La animadversión es más que evidente.

Pero en el último capítulo de esta bonita historia AMLO sostiene, como siempre sin mostrar pruebas, que el excandidato presidencial facilitó negocios a una refresquera y que esta actividad tuvo como consecuencia la devolución de miles de pesos en beneficio de la empresa. Total, como dice él, “lo que no mancha, tizna”.

Diego no se queda callado nunca, viejo lobo de mar, el “Jefe” le envió una carta al presidente y lo retó a recibirlo en Palacio para darle una respuesta. De una vez, en una mañanera, tiro machín. ¿Y qué respondió el habitante de palacio?  Pues lo que esperábamos, lo que responde un estadista con altura de miras como él. Respondió, simplemente, con un “Ay, nanita”. Eso sí, también dijo que está dispuesto a presentar pruebas sobre sus dichos. Ajá, pero ni lo ha hecho, ni lo va a hacer.

Y entonces Diego le mandó otra carta, donde pone los puntos sobre las “íes”. Y afirma: “Si López Obrador fuera un hombre de honor, sus acusaciones estarían sustentadas. Sin embargo, ha decidido no enfrentarme, quedando como lo que es: un difamador cobarde”.

El abogado panista y excandidato presidencial insistió en su reto: “A los ciudadanos lo que les interesa es saber quién es el delincuente: usted o yo, López Obrador”. En eso, don Diego tiene razón, sería lindo saber quién de los dos es el que miente. Usted, amable lector, ¿quién cree que sea el mentiroso?

Obituario: Este año es el bueno, por favor Cruz Azul, no lo vuelvas a hacer…