lunes, 16 de enero de 2017

Vende caro tu amor, Carmen Salinas



En la fenomenal – y ya clásica, de culto- obra de teatro titulada “Aventurera”, el monólogo de Carmen Salinas era el momento más esperado, porque la santa señora se llenaba la boca con su crítica política y social. Era una especie de “Palillo” alternativa. Igual regañaba a los candidatos de los diversos partidos, que les mentaba la madre a los legisladores, a los gobernadores, al presidente en turno y a toda la clase política. Era implacable. Hay qué decir que también muy simpática. Es barrio, trae esa vena graciosa que cae bien. Ella es como uno, es del pueblo, es la “corcholata”, es la madrinita que todos quisiéramos tener. Con sus zapatitos de tacón galleta. Es a toda madre pues. Por eso la gente aplaudía, se reía, festejaba y se regocijaba con cada una de las frases que aventaba. 

Sin embargo, ahora esta simpática señora es diputada federal, además es plurinominal –lo que significa que nos quitaron el privilegio de NO votar por ella-. Ahora es parte de la maquinaria que tanto criticaba. Ahora todas las estupideces que escupió le están cayendo en la cara. Gana 148, 558 pesos al mes –como buena aventurera, vende caro su amor-, claro, por no hacer nada. Bueno sí, se duerme en las sesiones y sigue lanzando frases lapidarias, nada más que ahora de allá para acá. “Era necesario todo lo sucedido porque ya no podía estar el gobierno subsidiando tanta gasolina, el que tenga coche, que lo mantenga, no hay de otra, carnal, de todas formas no se acaba el tráfico”. 

“Aventurera”, se re estrena el 14 de febrero y Carmen Salinas ya está lista, ya hizo su monólogo en el que, según dice,  se burla hasta de su diputación. Ajá, se burla de su diputación y se burla de todos nosotros. ¿Qué credibilidad puede tener alguien así? ¿Cuál será el contenido de su nuevo monólogo? Burlarse de uno mismo es bien fácil, pero ¿será capaz de decir lo que decía antes? ¿Será capaz de apuntar sus misiles hasta arriba? Yo no lo creo. Porque, eso sí, Carmen Salinas de tonta no tiene un pelo.

Obituario: Luis Videgaray va a la cancillería a aprender, no tiene experiencia, ni sabe un carajo, pero está muy dispuesto… ¡Ah, ok, ya estoy más tranquilo!

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