jueves, 22 de marzo de 2012

Here comes the Papa...

El Papa llega el viernes a México, a Guanajuato. Seguramente, un buen día, iluminado por su palomita, decidió que debía venir a nuestro país para “revitalizar la evangelización” –lo que sea que eso signifique-.

Y aquí estamos ya, esperando la nube de gente que se arremolinará para darle la bienvenida al “representante de Dios sobre la tierra” –háganme favor-, miles de peregrinos deseosos de ver y estar cerca del venerable anciano vestido de oro repartiendo sonrisas y bendiciones y diciéndoles lo que deben y lo que no deben hacer: no usar condones, no abortar, no divorciarse, no tener relaciones ni antes ni fuera del matrimonio y  ser muy católico y muy creyente y muy temeroso de Dios, por supuesto.
Benedicto XVI, además de su amable visita pastoral, viene también, por supuesto, a supervisar los negocios del Vaticano, su antecesor vino hace diez años, o sea que ya es tiempo de regresar a ver cómo anda el “business”. Porque así lo manda Dios Padre.
Eso sí, nada qué ver con el Dios Padre del que hablaba Jesús de Nazaret. "Gratis recibisteis, gratis dad ", decía el Maestro. “No juntéis tesoros terrenales... Juntad tesoros espirituales", dijo el Galileo.  Está claro que nadie le ha hecho caso… El Vaticano y la iglesia, al contrario, cambian tesoros espirituales, tesoros de muy alto valor espiritual para el creyente como misas, ofrendas, bendiciones y demás ceremonias  por tesoros terrenales de mucho valor para el clero ($).
¡Ay, el Papa! Y no faltarán las odiosas comparaciones…
Que si Juan Pablo II tenía un semblante que irradiaba paz y amor y que si Benedicto se parece al emperador Palpatine, de Star Wars…
Que si uno era más conciliador, carismático y político y que si el otro hizo su propio cónclave y lo ganó…
Que si uno fue parte de las juventudes Nazis y el otro estuvo en un campo de concentración…
Que si uno es más culto, más inteligente y que siempre quiso acabar con Marcial Maciel…
Que si no pudo porque el otro era su compadre…
Por lo pronto el recibimiento, la logística, la fiesta, la organización y todo el numerito será pagado por nuestros impuestos, y las empresas que proporcionen dinero lo descontarán de lo que deberían pagarle al estado, al más puro estilo del Teletón, o sea que al final todo lo pagamos nosotros…
Obituario: Nada más espero que Felipe Calderón no le bese la mano al recibirlo…
También puedes leer esta columna en  http://www.gurupolitico.com

1 comentario:

  1. Lo peor es que la "Juventú Creyente" del Puerto de Veracruz (Mi hermoso Lugar) ya ha puesto espectaculares que dicen "La Juventud Veracruzana recibe al Papa"...Hazme el Chingao' Favor, como si fuera a ver esas Madres!

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