martes, 2 de septiembre de 2014

Historia de taxis



¿Cuántos colores de taxis recuerda? Hago la pregunta porque yo he visto verdes, cafés, amarillos, blancos, con cuadritos rojos y hasta rosas.

En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, los taxis son amarillos, siempre amarillos y se acabó. ¡Ah, perdón! No estamos en Nueva York. Aquí vivimos a expensas del ingenio y la creatividad de unas cuantas personas a las que se les antoja dejarnos tarea y echarle más piedritas a nuestra mochila. Al fin casi no tenemos en que gastar nuestro dinero.

Por eso, ahora los automóviles de transporte para servicio público van a ser blancos con un fiusha precioso (rosa pantone 226C, para ser exactos). ¡Ay no, se van a ver divinos! Un acierto más del jefe de gobierno capitalino. Todos los taxis de la ciudad tendrán que cumplir con unas cuantas especificaciones para renovar la pintura de su unidad.

Un taxista tipo vive al día, y quizá maneja un auto porque carece de oportunidades, o porque no ha podido encontrar otro empleo, o porque no sabe hacer otra cosa. Seguro saca “la cuenta” y se queda con una lana para solventar los gastos de la familia. Pues aparte de todas las preocupaciones que seguro ya tiene, ahora se le suma el tener que pintar su coche para que luzca de acuerdo a las ocurrencias de la Secretaría de Movilidad (de veras, así se llama).

Mientras, el caos vial, el ambulantaje, la inseguridad, el desempleo, el deterioro del metro, los baches, hoyos en todas las calles, las inundaciones,  los inoperantes segundos pisos y mil problemas que aquejan a esta gran urbe no son ni siquiera volteados a ver. No. Usted pinte su taxi, gástese una buena lana, déjelo bonito, así tendrá más pasaje y dará un mejor servicio. Y vaya juntando su lana, porque en el 2018 vendrá otro jefe de gobierno y seguramente usted tendrá que cambiar el color de su taxi otra vez.

Obituario: Segundo informe de gobierno, el país avanza… ¡Ay ajá!

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