martes, 18 de noviembre de 2014

¿Es amenaza?



“Hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene un límite…” ¿se acuerdan? Son palabras inmortales de ese distinguido mexicano de nombre Gustavo y de apellido Díaz Ordaz. Las pronunció en su informe de gobierno de 1968. Lo que vino después lo sabemos todos.

“Yo aspiro y espero que no sea el caso de lo que el gobierno deba hacer, que no lleguemos a este extremo de tener que usar la fuerza pública”, dijo el presidente Peña Nieto al regresar de su gira por Asia y enterarse de que la casa está patas pa´rriba.

Sin embargo también lanzó un llamado al orden y al diálogo. No es una amenaza. El gobierno está facultado para usar la fuerza para hacer respetar la ley. Los ciudadanos no podemos hacer lo que se nos antoje. Tampoco podemos ponernos con Sansón a las patadas. No debemos pasarnos de la raya. Hay qué portarse bien, porque papá gobierno nos puede, por decir lo menos, poner en la madre.

Por eso, el señor Peña pide amablemente que le bajen a sus protestas, si queremos protestar, de forma violenta (que quede claro), por el mal gobierno, por la falta de capacidad de la administración federal o por las constantes violaciones a nuestros derechos más fundamentales, debemos acudir a las mesas de diálogo que están a nuestra disposición en cada esquina del país (?). O la ventanilla correspondiente, o a consultar a nuestro médico, o ir a contárselo a quien más confianza le tengamos. Lo que sea, menos protestar, eso no es de un pueblo educado y generoso. 

“No hagan de este momento de duelo y de dolor por el que pasan los padres de familia una bandera de otras causas, una bandera que concite a la violencia y al desorden.

“No lo digo por aquellos que lo han hecho en paz y expresando un verdadero sentimiento de dolor, pero no podemos aceptar a aquellos que han recurrido al uso de la violencia, al ataque a las instituciones, a lo que ha construido la sociedad mexicana”. Bueno, ajá, está bien. 

Yo sólo quisiera recordar cómo defendió, en el 2011, el entonces candidato del PRI a la presidencia de la república los lamentables hechos ocurridos en conocido pueblo mexiquense:

"Asumo plena responsabilidad por lo sucedido en Atenco. Los responsables fueron consignados ante el Poder Judicial, pero reitero, fue una acción determinada para restablecer el orden y la paz en el legítimo derecho que tiene el Estado mexicano de usar la fuerza pública".

Y ya que estamos en las remembranzas, les dejo una más de don Gustavo, en su informe de 1969:

“Asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, jurídica, política e histórica por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado”.

Pero no se preocupen, cualquier parecido es mera coincidencia. Ahí se las dejo botando. Ustedes juzguen. ¿Ante qué estamos? Dios nos agarre confesados.

Obituario: Parece que mi tocayo Navarrete entró al baño. Acaba de sentarse y ya lo quieren parar.

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