martes, 4 de agosto de 2015

Con todo y tiro de gracia



Rubén Espinosa se fue de Veracruz porque lo tenían amenazado. Denunció tales intimidaciones por todos lados y decidió refugiarse en el D.F.

El pasado fin de semana el fotoperiodista de Proceso fue hallado muerto junto con otras cuatro personas en un departamento de la colonia Narvarte. Los cinco cadáveres presentaban signos de tortura y diversas heridas provocadas con armas blancas, tres de ellas mostraban huellas de abusos sexuales y todos recibieron el tiro de gracia. Las líneas de investigación por parte de la PGJDF indican que se trató de un robo.

Sí claro, un robo, con el típico modus operandi de los asaltantes a casa habitación. Entran, amenazan, atacan, hieren, torturan, violan y disparan en la frente. ¡Ah! Y ya luego se llevan los objetos de valor.

No señores, no se confundan, no somos tan idiotas. ¿Por qué de todos los cuentos que se pueden inventar se chutan el más estúpido? Podrían decir que se mataron entre ellos, que de las manos pasaron a los golpes, que fue el mayordomo o hasta la más simple escusa del crimen pasional… Pero no, nada de eso, fue un robo. Un simple, vil y villano robo.

Un robo con toda la saña del mundo, un robo con tintes políticos, un robo con dedicatoria a todos los que ejercen el periodismo crítico. Un robo que duele y duele mucho. Un robo que nada más no nos podemos explicar…

Obituario: Veracruz: ¡qué lejos quedaste de todo aquello por lo que suspiraba mi Agustín!

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