martes, 6 de diciembre de 2016

La congruencia del payaso



En abril de este año, el entonces portero de Santos Laguna, Agustín Marchesín, declaró enfáticamente: “a mí me gusta ganar los partidos con el corazón, con este club (Santos) me siento muy identificado por cómo se ganan los partidos porque se lucha, se vive con mucha intensidad día a día y el América no lo siento así; así que no sería jugador del América”. Hace unos días se concretó su pase al nido de Coapa y entonces declaró que: "Ahora que es oficial que paso al América asumo que me llena de orgullo formar parte del club más grande de México. Es muy halagador que se hayan interesado en mí y ahora que se dio tengo la enorme responsabilidad de estar a la altura de las circunstancias". Este chiste me gusta, porque se cuenta solo.

Pero ese es nada más un ejemplo, porque hay otro gracejo que me gusta aún más. Allá por el año 2000 se anunció con bombo, platillo y serpentinas una fusión  entre grupo ACIR y Radiópolis (Televisa radio), entonces Víctor Trujillo, enfundado en su disfraz de payaso, levantó la mano, pegó en la mesa y dijo que se retiraría si Televisa invertía en ACIR.  No quería nada con la malvada empresa de San Ángel, amiga del sistema, empresa despreciable y enemiga de la sociedad. Don Víctor aclaró entonces que había estado muy contento de trabajar todos estos años con la familia Ibarra, dueña de ACIR, pero que si la fusión se concretaba no continuaría. Sin embargo, sus jefes se le adelantaron y antes de que cualquier cosa pasara le dieron las gracias. Al final la tan llevada y traída fusión no se concretó, pero Brozo agarró sus chivas y se marchó. La dignidad es primero. Tiempo después, en el 2002, a punta de billetes, se fue a Televisa a hacer su “mañanero”. Sí señor, todos tenemos un precio.

Dos años después, el 2 junio del 2004 Trujillo decidió terminar dicho programa, con motivo de la muerte de su esposa Carolina Padilla, como un homenaje a la que también fuera la creadora de sus personajes y productora de dicho noticiero. Entre lágrimas argumentó que el personaje le pertenecía a ella, que se quitaría el maquillaje y la peluca y que jamás se volvería a vestir de Brozo. Dos años después regresó a la televisión con “El circo de Brozo”. Eso, chamacos babosos, se llama con-gruen-cia. Y tanta coherencia se merece un gran aplauso.

Ahora se va de Televisa, en su cuenta de twitter escribió: "Chamacos. Confírmoles q después de 15 años, mi relación con Televisa terminará el 30/12/16. Fuimos felices. #SiTienenTeleAhíMeBuscan Órale!” (sic).

“Fuimos felices”, no pues sí, con dinero baila el payaso.

Obituario: Dice Mancera que no piensa en el 2018… ¿Dónde he oído eso?

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