martes, 16 de diciembre de 2014

Pan, circo ¡y arriba el América!



Se le llama “caja china”, cuando se abre, dentro de ella hay otra caja más pequeña, dentro de la cual hay una más chiquita, y así sucesivamente, quien las está abriendo se olvida del objetivo principal, que era saber qué diablos había en la primera cajita. Se construye una cortina de humo pues. En política, cada caja vendría a ser una nota que llama más la atención que la anterior y despierta la curiosidad por seguir hasta el final. Así, un escándalo tapa al otro y cuando se desvanece se genera uno nuevo que mantiene el interés hasta lograr el objetivo, olvidarnos del origen.

Aquí, en México, funciona perfecto. Podemos remontarnos decenas de años, pero no nos vamos a ir tan lejos.

Tlataya, Caballeros templarios, la tuta, el Chapo Guzmán, Ayotzinapa, el IPN, Angélica Rivera y su casa, Videgaray y la suya, el dólar, la caída del petróleo, el Teletón, las marchas, la inseguridad, la inconformidad, la incertidumbre, el desconcierto… ¡Uf! #YaMeCansé
Todo eso se olvida, cada escándalo se diluye cuando otro se asoma a la ventana. México es como un sitcom, cada capítulo es diferente al anterior. Y del anterior nadie se acuerda, solo sirve como contexto. Así ha sido siempre, somos un pueblo sin memoria, por eso repetimos nuestra historia. ¡Qué triste!

Eso sí, el América es campeón, ganó la doce, es el más grande de todo el fútbol en México, el árbitro no influyó, es un dignísimo campeón, ódialos más, nadie mejor que las Águilas, fantástico equipo, de época, impresionante, extraordinario, sorprendente, asombroso, prodigioso, ¡guau! 

La caja china funciona, y funciona muy bien…

Obituario: Ya abrió la pista de hielo en el zócalo capitalino… Hay varios que deberían irse patinando.

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