jueves, 4 de diciembre de 2014

Renuncia ¿y?



Ok, que renuncie Peña Nieto, ¿y luego?

Son millones de personas las que están pidiendo a gritos la dimisión del primer mandatario. Dicen que ha demostrado de sobra su incapacidad, que se acabó el encanto del candidato encumbrado por los medios (bueno, sobre todo por uno) Dicen que no ha podido con la violencia que aqueja (cada vez más) al país, que la impunidad y la corrupción están a tope, que la economía se le está saliendo de las manos y, sobre todo, por la falta de actitud y de resultados ante la desaparición de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa…

Está bien, ¡fuera! ¡Que se vaya! Ya se vio que no puede, que renuncie… Ajá, sí, ¿y ahora?

Pues ahora sí, oficialmente, nuestro querido México se convertiría en un estado fallido. ¿Quién, en los términos constitucionales, tendría, o podría entrarle al quite? El sucesor seguramente saldría de las mismas filas que su partido gobernante, el PRI. Uy, malo ¿no? Bueno, entonces del PAN… No tampoco, acabamos de salir de eso. ¡Entonces del PRD! ¡Sí! Que venga de un partido que se está cayendo a pedazos, de una entidad que ha demostrado, con sus administraciones, todos, que lo suyo, lo suyo, lo suyo, no es gobernar, sino vivir en inconformidad con todo. Ser oposición pues, eso se le da rete bien. Y si no me creen chequen los resultados en Michoacán, Guerrero y nuestro Distrito Federal. ¡Viva el sol azteca! De los otros partidos, los chiquitos, los parásitos, que viven de las sobras de los demás mejor ni hablamos. Esos, la verdad, no existen. Ni huelen, ni hieden.

¡Ah! Pero también tenemos como opción a ese rayito de esperanza que nos puede iluminar desde su Morena. Ese caudillo recalcitrante que ha vivido exigiendo la renuncia de la dirigencia federal. ¡Ésa es nuestra solución! “Sólo el pueblo puede salvar al pueblo”. ¡Claro! Ya salvó al D.F. entre el 2000 y el 2006 ¿no? ¿Sí se acuerdan cómo cambió esta ciudad bajo la tutela del tabasqueño? ¡Era otra cosa! 

Por todo lo anterior, exigir la renuncia de Peña Nieto no serviría de absolutamente nada. Y claro, él tampoco se va a ir. Y si así fuera, otro anticristo tendría que venir a dirigir el mismo infierno. Y tampoco aclararía el asunto de los normalistas, ni acabaría con la corrupción, ni con la impunidad, ni con la injusticia, ni con la violencia, ni con ningún mal que nos aqueja todos los días. Un cambio de mandatario no sería suficiente para mejorar la situación que atraviesa el país. Necesitamos soluciones de fondo. Necesitamos ser más propositivos, más solidarios, más exigentes con los que nos gobiernan. Necesitamos pedir cuentas y trabajar en nuestros propios males como sociedad. Debemos olvidar el conformismo y dejar de pensar que tenemos el gobierno que nos merecemos. ¡No señores! Hay que informarse, crearse una opinión propia, crecer, madurar como sociedad. No podemos exigir un cambio de pastor, si seguimos siendo ovejas. 

Obituario: “Juárez, destacado héroe de la independencia”… ¡Qué grande eres Cristian Castro!

1 comentario:

  1. Algo tiene que hacerse, no por el hecho de que no te guste alguien de los politicos vamos a quedarnos con alguien que ha demostrado que no puede con la presidencia, solo para hacer negocios y propiedades para el y su camarilla

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