lunes, 23 de mayo de 2016

Confusión electoral



Este 5 de junio, en nuestra querida Ciudad de México, habrá que acudir a las urnas para elegir a aquellos distinguidos mexicanos que elaborarán la nueva constitución política que regirá los destinos de esta capital. ¡Qué bonito, qué emoción!

Ajá y ¿quiénes son los candidatos? ¿O de dónde los sacaron? ¿A cuántos hay que elegir o por cuántos podemos votar? ¿Son puros independientes o también participan los partidos? ¿Qué no los distinguidos y brillantes intelectuales de izquierda Rulo y Sopitas ya estaban encargándose de eso? Pues no, la verdad no lo sé. Y estoy seguro que usted, querido lector, tampoco.

Porque así se las gastan, la campaña que han llevado a cabo nuestras lindísimas autoridades es confusa, aburrida y, además, carece de la más necesaria información. No es cosa menor, pero vamos a olvidarnos de eso y centremos nuestra atención en la boleta en la que vamos a ejecutar nuestro valioso voto.

En el mencionado documento aparecen (por supuesto) los logos de los partidos políticos junto a los nombres de los candidatos independientes, quienes además ostentan un número de registro que les asignó el Instituto Nacional Electoral. El diseño de la boleta nos va a confundir a todos. Va a generar sorpresa y desconcierto en la ciudadanía, lo que va a derivar en muchísimos votos nulos. Mire usted, es una boleta doblada a la mitad, del lado izquierdo habrá un recuadro y un renglón para escribir el nombre del candidato independiente de su preferencia y del lado derecho estarán los recuadros de los nueve partidos políticos que van a participar. ¿Está claro? No, claro que no.  Parecería que es posible elegir a dos, o a tres. No. Usted no puede votar tanto por un independiente como por un partido político al mismo tiempo. Si hace eso, ese voto ya se anuló. Y si quiere votar por su candidato independiente debe escribir sobre la línea el nombre en cuestión y en el cuadrito deberá poner el número que tiene en la lista que viene del otro lado. ¿Ya entendió? Yo tampoco. Pero no se preocupe, tampoco habrá nadie que nos lo pueda aclarar. Si quiere y tiene ganas, ánimo y paciencia rásquese con sus uñas, investigue usted mismo cómo va la cosa y ¡viva México!

En fin, solo espero que con los poquitos votos que no se anulen esta asamblea constituyente quede conformada de la mejor manera posible, con los mejores elementos que estén a la mano. Estamos en las manos de Dios… y (desafortunadamente) de Mancera.

¡Perdóname Katia, de verdad quería votar por ti!

Obituario: Que el árbitro acuchilló al América, que siempre pasa… Por Dios, échense un clavado a la historia.

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