viernes, 29 de julio de 2016

Desliz freudiano





Como ya es su costumbre, Andrés Manuel López Obrador salió al escenario y dijo que el perdón ofrecido por el presidente Peña la semana pasada no es otra cosa que un “ardid publicitario” Mi Peje dijo que: “están apostando a la publicidad, piensan que con estas medidas de pedir perdón la gente va a creerles”. Y agregó: “el pueblo está muy despierto, muy consciente y no se cree actuaciones como las Peña Nieto pidiendo el perdón de los mexicanos porque éstos saben que son sólo una treta, maniobras que no convencen”. Acto seguido, se mordió la lengua. Desde luego, el pueblo sí que cree el él, en sus actuaciones, en los discursos que se chuta en cada uno de sus spots, en sus teatros, en sus frijoles con gorgojo y en todas sus acciones. 

También habló de la corrupción, dice que es el cáncer de México y de este mal forman parte los grandes contratistas a quienes sirve el gobierno de Peña Nieto, como en su momento lo hicieron los de Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón. Habló del nuevo aeropuerto, “pura simulación”. Ajá. Y en la CDMX nunca supimos exactamente cuánto costó el famoso segundo piso, digo, por citar algún ejemplo.

Y siguió: “Peña no convence, todo es pura simulación. No hay ningún cambio. Es un gobierno como el de Fox y el de Calderón”. Así es, y del 2000 al 2006 los capitalinos vivimos en la abundancia, en la paz absoluta y en la prosperidad. Era el paraíso, pues.

Al señor López lo traicionó el inconsciente. Lo traiciona todo el tiempo. ¿Cuál es su autoridad moral? Siempre lo mismo. Que la mafia del poder y que las arañas. Lleva 16 años en campaña diciendo exactamente lo mismo, ¡ya da mucha flojera! De verdad, ya que le cambie, alguien dígale que ya estamos cansados. Ya, Por Dios.

Obituario: Pokemón go… ¿les cae?

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