martes, 22 de julio de 2014

Mamá Rosa ¿es inocente?



Toda esta historia de la “gran familia zamorana”, sin duda se ha convertido en un intrincado laberinto donde nadie sabe nada y donde la única certeza es el montón de dudas sobre el que está construido (Arjona y Sabina hubieran sido felices con esta última frase).
Por eso yo sólo tengo un par de preguntas:

¿Mamá Rosa es una blanca paloma o es un monstruo que construyó un imperio abusando del disfraz de la caridad?

¿Era necesario el ejército para detener a una viejita de 82 años y seis colaboradores más?

¿Los gobiernos anteriores al de Peña Nieto –además de los locales- nunca se enteraron de los supuestos horrores cometidos en este albergue? ¿No hubo denuncias antes de las más de 150 que están en curso ahora?

¿Por qué tanta gente defiende a Mamá Rosa?

¿Por qué tanta gente acusa a Mamá Rosa?

¿Se puede mantener un albergue para más de 600 personas con una sola colecta anual?

¿Pueden ocho personas –incluyendo a una dulce viejecita de 82 años- manipular a más de 600? ¿No pudieron haberse amotinado? ¿Por qué nadie se quejó nunca? Y si se quejaron, ¿por qué no les hicieron caso?

¿Realmente hubo maltrato físico y psicológico e incluso abuso sexual de algunos empleados del albergue hacia los niños que ahí vivían?

¿De veras Mamá Rosa sufre demencia senil? ¿O es una asesina?

¿Todo es culpa de las seis personas que ya enfrentan cargos por abuso y privación de la libertad y Rosa Verduzco nunca supo nada?

¿La PGR sabe algo que nosotros no?

¿Fox va a reabrir el albergue?

¿Chinches, ratas, pulgas y piojos? 

¿Una casita del terror con más de 60 años operando y nunca nadie hizo nada?

¿Cuántos albergues como éste operarán en todo el país?

¿Mamá Rosa estuvo fabricada para desviar la atención del caso Mireles?

¿Y los ataúdes? ¿Aparecerán las supuestas fosas?

¿Intelectuales, artistas y líderes de opinión tienen razón o están equivocados? 

¿Humillación escandalosa y linchamiento mediático o simple aplicación de la justicia? 

Ups, creo que fueron más de dos preguntas, pero en fin, ya lo dijo Álvaro Carrillo: “sabrá Dios, uno no sabe nunca nada…” Lo único cierto es que aquí alguien miente. Sólo espero que pronto las autoridades competentes nos aclaren la horripilante historia de la dulce y tierna Mamá Rosa y su maravilloso albergue del terror.

Obituario: La “Ley bala” se regresa a la cartuchera. Claro, después del niño muerto van a tapar el pozo.




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