jueves, 12 de noviembre de 2015

Yo (no) quiero dirigir la FIFA



De entrada no pagaría impuestos, sería un líder supremo, viviría en los Alpes suizos, ganaría 3, 300 millones de euros al año, si un día me aburro de los helvéticos tendría otros 208 países como opción para vivir. Haría el mundial donde se me antojara, o se lo daría al que le ponga más quintos al piano. Por supuesto me perpetuaría en el cargo, ganando las elecciones claro. Siempre hay modos, maquiavélicos, pero el fin justifica los medios. No, dictador no, sería una especie de AMLO, pero en el primer mundo, en las grandes ligas.

Tendría unos cuantos enemigos, pero serían cosa menor, unos cuantas advertencias, seguidas de un par de ofertas que no puedan rechazar y listo. No pasaría a mayores. Eso sí, me haría un homenaje cada cinco años, para recordarle al mundo la trascendencia de mi gestión. Sería generoso, haría lindos regalos. Los afiliados pobres no tienen dinero, pero tienen voto, eso ayuda mucho. Habría que meterlos a jugar un bonito cuadrangular.

Nada de hablar con Maradona, que me lleven a Pelé. Cristiano tampoco sería santo de mi devoción, el bajo perfil del chaparrito me haría menos sombra. Aquí el que brillaría sería siempre yo.

A mi alrededor puros brothers, si nunca patearon una pelota no importa, lo que vale son los privilegios, asesores especializados, acólitos del poder. Que me digan que sí a todo lo que yo diga. Puros besamanos. ¡Qué bonito suena!

Pero luego vendría el FBI y destaparía todos los enjuagues, la corrupción, los sobornos, la putrefacción. Los ojos del mundo estarían sobre mi cabeza, y no por el fútbol. Se irían los patrocinadores, la lana, el mundo se me vendría encima. Todos y todo se volvería en mi contra. Claro, yo pediría licencia por unos meses, luego volvería con más fuerza… ¿Pero si el escándalo sigue? Segurito pierdo todo, por ambicioso e insaciable. Y hasta voy a dar al tanque. Ya ven lo que le pasó a mi Elba Esther. No, esto es demasiada tensión, no se puede vivir así. Capaz que acabo como Joseph Blatter. Tirado en la cama de un hospital, saturado de estrés, porque ya no quiere queso, sino salirse de la ratonera.

Obituario: Ándale Andrés, ve a presentarles tu proyecto de aeropuerto, como sea, se va a ir a la basura…


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