jueves, 11 de febrero de 2016

Canciones para Francisco



La verdad no tengo idea de cuántas existan, deben ser muchas. Lo que sí sé es que no hay una sola que se salve, son ridículas, tontas, cursis, risibles y, además, pretenciosas. Me refiero a las canciones que le hicieron al papa Francisco, ahora que el ché se digna venir a un país que vive “un pedacito de guerra”, cualquier cosa que eso signifique.

De verdad, yo no sé qué plomero haga esas canciones y cómo se atreven a cantarlas. Melodías sosas y letras estúpidas, de pena ajena. Así de simple. 

“Misionero es… Francisco es… con esperanza nos alegra el corazón”, dice una. “Ya no hay temor si tú estás aquí”, es la letra de otra. Marco Antonio Solís, gran compositor, autor de joyas sonoras que triunfan en la radio, tales como “La del perro”, canta: “Ay, qué felicidad, pues a Michoacán llega su Santidad”, seguro se quebró la cabeza horas y horas para concretar tan maravillosa frase. Juan Gabriel, personaje legendario que no necesita presentación también canta a Francisco: “Si usted camina por esas calles de Ciudad Juárez mirará que es verdad, que todo aquello que a usted le decían, que en Juárez bella es la vida”. El chiste se cuenta solo. Y ya para no seguir atormentándolos, la joya de la corona se llama “México se pinta de luz”, excelsa pieza que retrata la estupidez humana, Julión Álvarez, Diego Verdaguer, Pandora, Lucerito, Belinda, Cristian Castro y hasta Bruno Mars (perdón, Pedrito Fernández) se unen en esta cosa para mandar un mensaje casi divino que dice “pinta de luz la oscuridad, muéstrame el cielo en tu mirada, déjame amor para sembrar, deja tus pasos en mis pasos al andar…” Dondequiera que estés ¡chinga a tu madre Raúl Velasco! Todo esto es tu culpa.

En fin, ¿por qué no son como “Saxomán”? Valiente, atrevido y temerario músico boliviano que le cantó a Francisco hace unos meses. Ese sí tenía mi simpatía, era muy malo, pero muy auténtico. Dios lo guarde.

Obituario: ¡Qué avión tan bonito, señor presidente! La verdad, el peje lo que tiene es envidia, lo quería para él.



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