jueves, 28 de enero de 2016

Ricardo Anaya, ¡ternurita!



En su spot, que por cierto se repite más que una corbata de Godinez, Ricardo Anaya reza que: “México no va por el camino correcto. Está herido por la violencia, manchado por la corrupción. Detenido por la economía. Necesitamos cambiar el rumbo, con nuevas ideas. Aumentemos el salario mínimo, es lo justo. Metamos a los corruptos a la cárcel, con el nuevo sistema anticorrupción. Cambiemos el rumbo, con nuevas ideas. ¡Y que nadie nos diga que no se puede, claro que podemos! ¿A poco no?”

No, pos sí. ¿Y el partido que hoy dirige no tiene gran parte de la culpa de que eso este pasando? ¿Por qué, del 2000 al 2012 no cambiaron el rumbo? ¿No fue mi Felipe Calderón quien desató la rimbombante, pero tristemente célebre guerra contra el narco? ¿Y los servidores públicos que se han enriquecido a causa del erario? ¿Cuánto panistas irían a la cárcel? ¿Con cuáles nuevas ideas querrá cambiar el rumbo? Sólo él sabe.

Eso sí, el tipo es simpático, gris, pero simpático. Pinche, pero parejo. Ni él se debe creer todas las idioteces que vomita. Mi Peje, por ejemplo, tiene su speech bien estudiadito, además está perfectamente convencido de todas esas estupideces que reza cada que tiene oportunidad. Ricardo no.

Yo no sé usted, pero yo lo veo ahí, en la presidencia de PAN, más a fuerza que de ganas. Como que no quiere quesito, sino salir de la ratonera. Pero ni modo, chamba es chamba y a la chuleta se le corretea. Ya estará más tranquilo cuando a Maderito se le ocurra poner a descansar a tan simpática marioneta.

Obituario: “El gobierno me quiere destrozar”. Ajá Kate, como sea, nada más dinos ¿cómo por qué?

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