martes, 13 de octubre de 2015

Un rato en la patria



En Pasadena, California, la selección mexicana de fútbol se enfrenta a su similar de Estados Unidos, van por el pase a la Confederaciones 2017. Nuestros paisanos abarrotan el estadio. Puros mexicanos de esos que de mil formas cruzaron el río buscando mejores oportunidades que las que les da este país. Puros mexicanos que dejan este árbol, pero que nunca cortan sus raíces. Puros mexicanos que se mueren por regresar, pero que saben perfectamente que aquí no tienen nada seguro. Puros mexicanos que necesitan sentirse parte de este territorio que no les ha dado nada. Puros mexicanos que quieren demostrarle al tío Sam que son valiosos, que pueden, que son únicos, que son mejores que los dueños de la casa…

Y para eso (por lo menos) existe el fútbol. Para gritarle a los gringos que con el balón en los pies nos la pelan. Para que sepan que también pueden perder, para elevar la frente, inflar el pecho, alzar los brazos, lanzar muy lejos el vaso de cerveza, abrir mucho la boca y cantar ese gol tan esperado. ¡Soy mexicano, chingada madre! Quisiera llorar, quisiera morir, de sentimiento…

Doscientos dólares por un boleto para ver el partido. No sé cuántas horas de trabajo pesado. Pero no importa, el evento lo vale. Cuando el balón rueda la vida se detiene y la respiración también. La patria, el orgullo, la razón, el corazón y la nación están en juego. Hace mucho que no vienen a México. Y lo extrañan horrores. Seguro hasta lo quieren más que los que no nos hemos ido nunca. Hoy están aquí. Rodeados de colegas que sienten lo mismo. Hoy todos son hermanos, brothers. Y las lágrimas ruedan cuando suena el himno nacional. México lindo y querido, te llevo en el corazón…

Durante dos horas y media volvieron a su tierra del sol, pisaron suelo mexicano y no pensaron en toda la ingratitud que los hizo irse. Pero todo se acaba y hay que volver a la triste realidad. El estadio se vacía y los paisanos regresan a su patria adoptiva. Eso sí, otra vez, solos y tristes, cual hoja al viento.

Obituario: Sting pidió al gobierno mexicano investigar las desapariciones… Perdón, ¿alguien pidió mariachis?

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